Siempre tarde y mal



Mantenimiento reactivo

El mantenimiento reactivo o por avería, al que es tan aficionado el ayuntamiento de Catarroja, consiste en esperar hasta que haya fallos, de manera que el trabajo de mantenimiento sólo se efectúa cuando las instalaciones públicas se rompen. Y mientras tanto, los ciudadanos se quedan sin servicio, tanto durante el periodo de fallo y reparación, como durante las semanas o meses previos a la reparación, donde el servicio se degrada y puede poner en peligro a los ciudadanos que los utilicen. Es el caso de las tapas de un registro en las aceras que, un año después, siguen peor que antes a la espera de que se acaben rompiendo, poniendo en peligro la integridad física de aquel agraciado al que le toque en suerte que se deshaga debajo de sus pies, para entonces proceder a su reparación.

 
Situación de peligro para los viandantes

Este tipo de mantenimiento correctivo es una buena opción cuando la falla del equipo sólo afecta al equipo, no se incurre en altos costes ni pone en peligro a la ciudadanía. Por ejemplo, las bombillas de la iluminación pública de Navidad o una valla portátil a la que hay que cambiar uno de sus pies.

Costes

El mantenimiento correctivo presenta unos costes iniciales más bajos ya que el mantenimiento solo se realiza cuando es necesario. Así mismo, requiere de menores esfuerzos de planificación y programación. Vamos, que es el mantenimiento de los vaguetes.

Por contra, el mantenimiento correctivo presenta costes a largo plazo más altos debido a 

  • Daños causados en el propio equipo, que de haberse mantenido preventivamente, no se habrían producido. Por ejemplo, no realizar el mantenimiento de la caldera de agua caliente en las duchas del gimnasio del polideportivo, ha hecho que haya que cambiar la caldera entera o los quemadores por completo.
  • Los fallos del servicio que inducen a las instalaciones que dependen de esos equipos que han fallado y a las que dejan sin servicio, de forma indirecta. Por ejemplo, en invierno, no hay duchas de agua caliente. Como consecuencia, los ciudadanos van menos al gimnasio aunque todos los aparatos el gimnasio funcionen correctamente.

Mantenimiento preventivo

Por el contrario, en el mantenimiento preventivo, la intención es anticiparse a las anomalías de las instalaciones y tomar medidas correctivas antes de que se produzca la avería. Esto exige actividades de mantenimiento regulares y programadas con el objetivo de prevenir fallos en el equipo, permitiendo disfrutar de las instalaciones por mayor tiempo, alargando la vida útil de las instalaciones, reduciendo los costes de mantenimiento, a largo plazo, y garantizando su uso y disfrute de manera ininterrumpida, aumentando la productividad de las instalaciones, reduciendo el tiempo de inactividad, optimizando la productividad de las instalaciones y mejorando la sensación de calidad y satisfacción de la ciudadanía que emplea dichos servicios.

Para claro, para adoptar medidas de mantenimiento preventivo, es preciso asignar recursos presupuestarios a una serie de servicios periódicos y también puede ser necesario implementar un sistema de Gestión del Mantenimiento Asistida por Ordenador (GMAO).

¿Cuándo usar el mantenimiento preventivo?

En instalaciones públicas, cualquier ayuntamiento normal tiene que optar una metodología preventiva porque la interrupción de la actividad pública (duchas, canchas deportivas, alumbrado, señalética, tapas...), si se dejan deteriorar, generarán reparaciones extraordinarias y caras que, además, pueden paralizar rápidamente el servicio o poner en peligro a los ciudadanos, además de la consabida pérdida de ingresos, por dejar inoperativo un determinado servicio. 

Ayuntamiento de Catarroja

Sin embargo, este no es el caso del Muy Ilustre Ayuntamiento de Catarroja, donde 
  • Se produjo una considerable pérdida de ingresos en el aparcamiento de la plaza del ayuntamiento que estuvo DURANTE MESES en 2021 sin poder cobrar la entrada a la espera de la renovación del sistema de barreras automáticas. Aparte de lo que costó la renovación del sistema, en sí mismo.
  • La cantidad de averías que presenta de forma recurrente el renovado ascensor del parking del ayuntamiento, cuya foto encabeza esta entrada que obliga a los usuarios con problemas de movilidad a jugarse literalmente la vida en el acceso a las instalaciones.
Parodia de acceso al garaje
  • La avería en la calefacción de las duchas de deportes disuadió a muchos catarrojenses de emplear sus instalaciones deportivas.
  • El inadecuado mantenimiento de sus instalaciones deportivas disuade también de utilizar las instalaciones. O directamente se construyen sin la menor preocupación por la seguridad de sus usuarios o de los vecinos que caminan por sus inmediaciones hasta que se realizan las pertinentes denuncias.
  • Calles que se abandonan completamente sin mantenimiento hasta que obligan a renovar toda la calle.


  • Trapas de alcantarillas y tapas de iluminación que se dejan deteriorar hasta que se hunden de viejas y gastadas con el consiguiente peligro para la seguridad de los viandantes, sus mascotas, carritos, sillas de ruedas...
  • Infraestructuras que se dejan de mantener a propósito para eliminar vestigios de actuaciones municipales que recuerden el buen trabajo de partidos anteriores, poniendo, de paso, en serio peligro a la ciudadanía que las emplea o que simplemente corre riesgos físicos importantes simplemente por estar cerca de estas instalaciones.






  • Y mientras se cubren de noticias y festejos en 2017, corriendo todos a hacerse la foto, por la restauración del motor dela república, se deja durante años en el más absoluto abandono. Porque lo que importaba era la foto. Una foto que costó 86.000 €.
  • Columpios en parques y jardines que se abandonan hasta que se rompen, exponiendo a la ciudadanía a accidentes que podrían haberse evitado.

Conclusiones

Francamente, para esto no hace falta un concejal de urbanismo. Con un portal web y un funcionario de clase C que tramite las órdenes a mantenimiento que le comuniquemos los ciudadanos de a pie, sobraría para realizar la misma labor que actualmente se está desarrollando en Catarroja. Lo que hace falta es un buen gestor que, alejado de ideologías, se dedique realmente al repintado de calles antes de que los pasos de cebra parezcan de camuflaje, repare las trapas de las alcantarillas y registros cuando comienzan a ser manifiestamente peligrosas para los peatones y no esperar a que se rompan, podar árboles con antelación en previsión de que se rompan cuando venga la estación de fuertes vientos, revisión de infraestructuras básicas en polideportivos... y tantas otras cosas en lugar de dejar languidecer durante meses o años, sin el más mínimo mantenimiento, a la espera de que se deterioren de tal forma que lo único que se pueda hacer es sustituir mediante costosas obras. Obras carísimas, eso sí, que no tendrán ningún escrúpulo en explotar electoralmente como si fueran avances significativos para el pueblo, cuando en realidad, no son más que la constatación de su fracaso como buenos gestores y mantenedores.



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