Dicen que rectificar es de sabios. Recientemente, el consistorio valló perimetralmente las rampas de la pista de patinaje que hay en el parque del Secanet.
Menos mal que el concejal de infraestructura ha reconocido las denuncias que se formalizaron en este blog poniendo de manifiesto la inseguridad que producía en los patinadores la posibilidad de saltar a la acera que da a la carretera que conduce al polideportivo.
Así mismo, en otra rampa, había riesgo evidente de caerse por fuera de la pista al suelo y, adicionalmente, estamparse contra la valla cercana de la cancha de baloncesto. La caídas, desde esa altura, pueden producir fracturas a los patinadores, sin contar con los golpes a los peatones que circularan por la zona en ese momento.
Después de haberse gastado 40.000€ en renovar la zona completamente, han reutilizado vallas de segunda mano que estaban en sus almacenes y que presentaban zonas oxidadas. Al menos, se ha intentado disimular pintándolas de blanco, para que parecieran nuevas, como el resto de la instalación. Esperemos que cumplan, al menos, con su función de seguridad, dado que no se construyeron para eso. Desconocemos si han pasado algún tipo de revisión por parte de algún organismo de evaluación y prevención de riesgos.
Sin embargo, lo que se debería de exigir al ayuntamiento, no sólo es que rectifique tras nuestras denuncias, cuestión que agradecemos, tanto los peatones que paseamos por la zona como los propios patinadores; sino que reconozca públicamente su error y, de paso, de las gracias a los vecinos que han tenido que llamar la atención al consistorio para resolver el desaguisado. Dicen que es de bien nacidos ser agradecidos.
Nos sorprendemos también desde estas líneas que la señora alcaldable, Dña. Lorena Silvent, haya mantenido un silencio tan elocuente como sepulcral alrededor de esta pifia. Silencio que no tuvo rubor en guardar desde su muro particular en las RR.SS. capitalizando para sí la obra pagada por todos nosotros con vistas a las elecciones de 2023.
Este tipo de actitudes ponen de manifiesto la capacidad de gestión de quienes están gobernándonos, que siempre realizan las ocurrencias de forma impositiva, como hicieron con el enterramiento del estanque del mismo parque, actuando siempre con la política de actos consumados coherente con su actitud de déspotas ilustrados más propia del siglo XVIII que del XXI: "todo para el pueblo, pero sin el pueblo".
También estaría bien que, la próxima vez, en lugar de aumentar su sabiduría, rectificando, a costa del sentido común del pueblo, se venga ya aprendido de casa.
Por otro lado, animamos a la oposición oficial en el ayuntamiento, que creo que todavía presenta latidos en el corazón, a mantener su estilo habitual silente, que evita que le recaigan a ellos las críticas, cuando no han sido capaces de mover ni un músculo para denunciar este hecho. No sabemos si su capacidad técnica y de gestión está por debajo de la del consistorio, o es que sencillamente actúan como convidados de piedra agradecidos que esperan pacientemente, a la puerta del local del partido, a ver pasar el cadáver político enemigo. ¡Pues que esperen!.




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