La mejor defensa es un buen ataque

Captura del mensaje existente en el Telegram del ayuntamiento de Catarroja

Si ustedes leen el siguiente mensaje que no ha parado de emitir el ayuntamiento desde sus RR.SS., comienza con una untada de vaselina al pueblo de Catarroja resaltando su enorme capacidad de esfuerzo, resistencia y apoyo mutuo para, seguidamente, echarse flores el ayuntamiento resaltando su flexibilidad en materia de estacionamiento porque entendíamos perfectamente la situación excepcional que vivían muchas familias, con garajes inutilizados y muchas dificultades en el día a día.

Nótese el tono heteromatriarcal y condescendiente de la alcaldesa detrás de la pluma que narra el relato.

Seguidamente la alcaldesa, obsesionada con el progresismo, que nadie sabe muy bien qué es, afirma con contundencia que Catarroja está avanzando. Ciertamente no se referirá a las inexistentes obras del TAC, ni del salón de actos de la casa de la cultura o al aparcamiento de la plaza mayor, ni a la sustitución de las tapas de alcantarillas roídas, ni a la frondosa arboleda que talaron en todo el Camí Real, ni a tantas y tantas cosas que ya no se hacían antes y que siguen ignoradas.

Pero eso sí, para ella, avanzar también significa recuperar despacio la normalidad, la orden y el respeto por el espacio que compartimos entre todos y todas. Obsérvese el repelús del politiqués que se emplea en los comunicados.

Dentro de un clima político en el que lo único que cuenta es la intención y no los resultados, se pretende un apretón más empleando como coartada su Pla Aparca, salido de su chistera sin consenso alguno con la ciudadanía.

Su intención es dejar atrás conductas incívicas que dificultan la convivencia, bloquean el paso y perjudican especialmente las personas mayores, las personas con movilidad reducida, las familias con carretes y también el paso de los vehículos de emergencia. Nada que objetar. Y también queremos un catarrogí en Marte.

Siguiendo el lema de "Excusatio non petita, acusatio manifesta", sin venir a cuento ni a nadie que se le haya ocurrido esta idea, el ayuntamiento se pone la tirita antes del arañazo indicando claramente que No lo hacemos para recaudar. Lo hacemos para cuidar Catarroja, proteger la convivencia y recuperar las calles para las personas. 

Y por si todavía no te lo crees, te endorsan la responsabilidad a ti porque la culpa no era mía, ni el sitio en el que estaba, ni cómo vestía. Y para ello ofrecen alternativas reales: el Ayuntamiento ya ha habilitado más de 2.700 nuevas plazas de aparcamiento en el municipio, que se pueden consultar en la web del Ayuntamiento.

Lo que no te dicen es que están todas en el extrarradio, que no hay en ese plan Aparca ninguna voluntad de conseguir aparcamientos en el núcleo urbano y que si quieres tener alguna posibilidad de aparcar, tendrás que irte a zonas habilitadas más próximas y accesibles desde los pueblos vecinos que de tu casa. No me extraña que estén más llenos de coches de otros pueblos que de locales.

Y finalmente, siguiendo el cuento popular del zorro y de los siete cabritillos, la zorra muestra la patita manifestando que recuperar Catarroja no es solo reconstruir aquello que se ha dañado, sino que también  (...) cambiar la manera en que convivimos.

Todo este discurso plagado de buenas intenciones y heteromaternalismo no pretende otro objetivo que:

  1. Aparentar ante la ciudadanía que se está haciendo algo práctico y concreto para solucionar realmente, que son buenos gestores y mejores personas. Recuerden la proximidad de la primavera de 2027.
  2. Quitar el foco en su falta de soluciones reales, la ausencia de ayudas a propietarios de garajes, que han tenido que buscarse la vida por su cuenta, sin la ayuda estatal y, por supuesto, la del consistorio.
  3. Tapar la nula gestión desarrollada por el ayuntamiento para poner en marcha su propio garaje municipal, a pesar de que no puede soslayar los 5,2 millones de euros adelantados por el ministerio hace ya casi un año, los 138 millones dados inicialmente para reconstruir la población y los 220 que todavía están en las arcas municipales sin gastar. Blanco y en botella.

Eso sí, de lo que son expertos es en la lucha de clases y división del pueblo para seguir venciendo siempre los mismos.

Esta fase del plan aparca no ha comenzado con "muy buen pie". Ha vulnerado derechos de los vecinos, la alcaldesa no ha dudado en emplear el zafio chantaje emocional para justificar su actuación posterior y, por supuesto, no ha perdido la oportunidad de dar pie con bola para apropiarse del colectivo vulnerable de cara a la primavera del 2027.

Para la alcaldesa, el mensaje es claro: los que ahora aparcan mal, son unos sinvergüenzas; unos jetas insolidarios que pretenden seguir aparcando debajo de su casa empleando la coartada de la dana. Unos desahogados que pretenden ahorrarse el dinero del aparcamiento a costa de inválidos y discapacitados. Un patrón de lucha de clases que han vuelto a actualizar, tal y como hacían antes de la dana.

 

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