Barreras artificiales (III). La via del tren

Si ustedes miran la cantidad de agua que circuló por las zonas más cercanas a la rambla de Pelayo, en Catarroja, el barrio de las Barracas tuvo alturas medias superiores al metro y medio en casi todos sus puntos, llegando a alcanzar más de dos metros en muchos sitios.

¿Por qué tuvo más altura de agua y por más tiempo? Porque el barrio fue rehén de un efecto presa que le han estado construyendo, a propósito, desde hace muchos años. No fue por el cambio climático, sino por el cambiazo climático al que lenta, pero inexorablemente, han estado sometiendo al barrio. A conciencia, poquito a poquito, suave suavecito, despacito.

Veamos un pequeño detalle, aparentemente sin importancia pero que es revelador de la actitud irresponsable con la que han hundido al barrio. En este caso, con los muros y el vallado de obra que rodea la parte oeste de la vía del tren que las separa del pueblo.

Subida del nivel de las vías

Cuentan los residentes más longevos del barrio que antiguamente, las vías del tren estaban a la altura del pueblo o incluso ligeramente por debajo. Tampoco existían barreras artificiales. Si preguntan a los ancianos del barrio que vivieron en la zona la barrancada de 1957, le confirmarán que el agua fluía sin problemas y eso hizo que no se embalsara. El resultado fue que el nivel de las aguas fue asumible y las pérdidas humanas y materiales fueron menores. 

Pero durante el final del siglo pasado, al menos en dos ocasiones, se elevó el nivel de la vía del tren; no sabemos por qué.

Subida de nivel de la calle

Como consecuencia de dichas elevaciones progresivas, la altura de la Ronda Este respecto de la altura de la calle S. Pedro, Tarrasa o similares, subió casi un metro. El desnivel es considerable en la zona y puede observarse, al final de la balaustrada, en su cruce con la calle S. Pedro, cómo el acceso a la Ronda Este está casi tres bloques de hormigón por encima del nivel del parquecito de la calle Tarrasa.

A la derecha la ronda del este que circula paralela a la vía del tren. La casa de la esquina está en la calle Tarrasa. Al fondo, la valla acaba en la C/San Pedro

En la siguiente foto puede verse con más detalle el desnivel. Eso no mide menos de 60 cm.

Chapuza de ajuste de desniveles detrás de una balaustrada

Balaustrada que encierra a las casas del final del barrio de las Barracas en un gueto difícilmente asumible por unos vecinos, ya cansados de pleitear, y que han tenido que tragar a la fuerza estas imposiciones urbanísticas y arquitectónicas.

A ese desnivel hay que añadirle que la Ronda Este está ligeramente inclinada hacia el pueblo, en lugar de desaguar hacia la vía del tren, que todavía está más alta. Porque lo importante es mantener la vía seca en caso de lluvias, no así el pueblo, ni las personas que lo habitan.

De hecho, esta misma balaustrada se mantiene también al otro lado de la calle S. Pedro con idéntica patología.

Continuación de la balaustrada en dirección hacia la estación de tren desde la C/S. Pedro

La misma balaustrada, se puede observar desde el otro lado, en la Ronda Este en dirección hacia la estación.

Balaustrada vista desde la Ronda Este

Puede observarse cómo la calle está ligeramente más alta a la derecha (vías del tren) que a la izquierda. Por lo tanto, el agua irá hacia el pueblo, priorizando la evacuación de aguas desde las vías del tren hacia la ciudadanía de Catarroja y en concreto, al barrio de Barracas. Nótese cómo a la izquierda, tan solo existe un pequeño imbornal para la recolección de toda el agua de lluvia que se genere. Algo absolutamente insuficiente que acaba derivando todo el flujo no conducido por el colector hacia las calles limítrofes con la vía del tren.

En la siguiente foto se aprecia aún más esta inclinación, totalmente intencionada.


Estos detalles que pasan desapercibidos a un ojo no entrenado, delatan que la misma existencia de la vía, forma, en sí misma, una barrera que anega y ahoga a los residentes en este barrio.

Puede observarse que adicionalmente, tenemos dos andenes en la estación que están sobrelevados respecto de la superficie de rodadura de los carriles del tren.

Andenes de la estación de tren de Catarroja

De acuerdo con la recomendación técnica 6/2018 de la agencia estatal de seguridad ferroviaria sobre la disposición del hilo común en vías de tres hilos adyacentes a andenes de estación, la altura nominal del andén será de 550mm o 760mm por encima de la superficie de rodadura.  

Desnivel del arcén de la estación del tren sobre la superficie de rodadura de los carriles de la vía

Es decir, que a la elevación del nivel de la vía del tren, hay que añadirle un incremento de altura de 76cm adicionales para que el andén permita el paso cómodo de los pasajeros al tren. En Catarroja, tenemos no uno, sino dos andenes que no miden menos de 250m y además la estación.

Nadie ha pensado en hacer sifones que evacúen el agua de lluvia por debajo de las vías del tren hacia el polígono industrial, ni mucho menos una infraestructura de evacuación de estas aguas hacia la albufera y que haga pasar estos flujos por debajo de la CV-31 o pista de Silla. Y así nos va.

Lamentablemente, estas no son las únicas barreras artificiales con las que han ido tejiendo una tupida tela de araña que ha atrapado al barrio en un capullo que lo ahoga.

En la zona de servicio de la vía del tren, pero en el lado del polígono industrial, tenemos también una gran barrera, que podría haberse pensado de otra manera y que sin embargo, en la práctica, ahoga al barrio con un muro.


 

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