En un contexto de cambio de credo de la alcaldía confesional de Catarroja a la nueva religión nacionalista-laicista, cuyo dios es el estado
federal autonómico, debe de entenderse la imposición por la fuerza de la cabalgata de las Meigas de enero, que haberlas, haylas.
Una curiosa 'tradición' que sólo se produjo una única vez
Esta ocurrencia, también denominada 'cabalgata roja', surgió de la prohibición del presidente socialista Largo Caballero de la cabalgata de Reyes Magos por tratarse de una fiesta de la anterior religión. El evento tuvo lugar en Valencia al trasladase allí, desde Madrid, el gobierno bolchevique que parasitó a la segunda república española.
Ante el estupor de la gente que se quedó sin alternativas, Sus Majestades de Oriente fueron sustituidas en Valencia por carrozas repletas de milicianos, loas infantiles al Gobierno y hasta dos grandes bustos de Francisco Largo Caballero y Iósif Stalin. La cabalgata era el colofón de una supuesta 'Semana Infantil' organizada por el ministro de Instrucción pública, en aquel entonces en
manos del comunista Jesús Hernández Tomás. El Ministro del PCE, se apropió de la cabalgata en todos los sentidos.
Si se busca la definición de la palabra "Tradición" en el diccionario de la RAE, su tercera acepción confirma que una tradición es una "Doctrina, costumbre, etc., conservada en un pueblo por transmisión de padres a hijos."
Sólo llegó celebrarse una sola vez, en la mañana del domingo 10 de enero de 1937. Un acto bufo que sólo se realizó una única vez que, por ser tan esperpéntico, quedó sepultado en las más oscuras y lóbregas cavernas de la historia. Ya olvidada esa grotesca pantomima de la historia, Y SIN TRADICIÓN ALGUNA, el politizante alcalde de Valencia, Joan Ribó, converso al nuevo credo nacionalista, fue quien la rescató de la dammatio memoriae en 2016. Todo un ejercicio de sensibilidad, tolerrancia (sí, con dos erres) e inclusión excluyente de los herejes al nuevo credo.
2025
Como el acto propagandístico e ideologizante del 37 no sería asumible en un país democrático como la España de 2025, se ha tenido que realizar todo un ejercicio de camuflaje en el que por más seda que le pongamos a las meigas que dan origen a la cabalgata, meigas se quedan.
Es paradójico que se dé cabida a este carnaval adelantado al mes de enero invocando la palabra "libertad", cuando la 'cabalgata roja' no surgió de la libertad, sino de la imposición y la prohibición de un gobierno estalinista que secuestró a la república, para replicar en España su particular revolución bolchevique a la española.
En cambio, el circo ambulante que este año no encontró cobijo ideológico en Valencia, ni en otras localidades, sí que ha obtenido acogida entusiasta en el ayuntamiento socialista de Catarroja. De hecho, la asamblea agradece la rápida respuesta y el apoyo del Ayuntamiento de Catarroja, «que ha acogido con entusiasmo la propuesta», a pesar de las dificultades. De hecho, el espectáculo es tan afín a la ideología imperante en el ayuntamiento de Catarroja que la concejala de Cultura y Política Lingüística de Catarroja, Dolors Gimeno, cómo no, ha afirmado emocionada que «Catarroja es y será espacio de acogida de iniciativas culturales y tradición. Y este año nos hace mucha ilusión poder ofrecer en nuestro pueblo una muestra de alegría, de la mano de tantos voluntarios y voluntarias que desde hace diez años organizan esta fiesta por la niñez».
En realidad debería haber dicho «...que desde hace diez años organizan esta fiesta republicana, hembrista, ecologista y en catalán, por la niñez». Vamos un compendio ejemplar de todas las virtudes en las que se refleja y reconoce el gobierno actual del ayuntamiento nacionalista-socialista de CatarRoja.
A
ver... si es por ofrecer al pueblo alegría, ilusión o evasión por unas
horas, bien podría haber montado un parque de ocio navideño, como ha hecho todos los años. Este año, al no poder hacerlo en el pabellón
deportivo, se podría haber montado alguna carpa en alguna zona como el
espacio Campoamor en colaboración con las fallas o ayudando a las fallas a montar un espacio lúdico itinerante y distribuido por los diferentes barrios del pueblo. Pero esto no se ha hecho.
Este año, la coartada empleada es que la Festa de la Infantesa era «enfocarse en la infancia que ha perdido todo». Y qué mejor que hacerlo en los pobres necesitados de ánimo y bienestar de alguna localidad afectada por la dana. Y CatarRoja (PSOE) ha sido la agraciada en el sorteo después de que Joan Ribó (Compromís) perdiera el Consistorio en favor de María José Catalá (PP) y la alcaldía del PP en Alfafar mostrara "problemas técnicos" para poder organizar tan magno acto.
Decisión, esta última, que ha sentado a cuerno quemado, según declaraciones airadas de la organización, que ha llegado a decir en boca de Eva Salvador, vecina de Alfafar y portavoz de la asamblea, que revocar el permiso «perjudica a los niños, que son las más vulnerables, y supone un ataque al fomento del pensamiento crítico y los valores democráticos».
Por lo visto, los pobres niños alfafarenses, que son los más vulnerables de todos, no sabemos por qué, dado que han sobrevivido a una barrancada, cosa que otros niños no pueden afirmarlo, ya venían gravemente perjudicados de antes y al no poder disfrutar de este acto, se han quedado como estaban, es decir, perjudicados. Por lo visto, los niños de Alfafar necesitaban urgentemente un acto que jamás se ha realizado en Alfafar para no perjudicarse y al poder recibirlo, se han quedado perjudicados, por culpa de la ultraderecha del PP.
Por otro lado, no llegamos a comprender cómo unas mujeres disfrazadas de coristas y unos grupos culturales que bailan por las calles pueden llegar a desarrollar el pensamiento crítico y los valores
democráticos. Pero claro, estos son secretos de arcano indescifrables que nunca llegaremos a comprender puesto que nuestro alimento diario en la mesa no depende las subvenciones recibidas para realizar el acto.
No debería sorprendenos la aparente ingenuidad de Eva Salvador cuando puntualiza que, durante toda la Navidad, Alfafar ha sido punto de encuentro de otras iniciativas solidarias de todo tipo y condición, sin ningún problema, mientras que la que sí molesta es una fiesta de raíces valencianas inclusiva, solidaria y respetuosa con el medio ambiente.
Sin duda, cuando habla de raíces valencianas se refiere obviamente a los siguientes grupos de "profunda raigambre en la tradición valenciana":
Los "arraigados y tradicionales" grupos de
percusión (Terratrèmol, Rebombori o Cucs de Velluters) de bombos y xilófonos. Y si no, que se lo pregunten a l'Artesana o a la Sociedad Unión Musical de Catarroja
Las colectivas hembristas que siempre visten de moradas (Espai Figa)
O las arraigadas señoras disfrazadas de sufragistas, además de los 'cabuts' de la Festa de la Infantesa.
Las tradicionales sociedades peruanas, tan arraigadas desde hace siglos, en el altiplano valenciano y especialmente en el catarrogí
Lo único más valenciano que se vio durante el desfile fueron las exhibiciones de 'muixerangues' (Jove Muixeranga
de València, Muixeranga de Sueca, Muixeranga del Carraixet y Muixeranga
de Xàtiva 'La socarrà') o alguna 'colla de dolçaina i tabal' como La Llavor
de Almenara, la Pepe Palau, Dos Quinzets, Buf-Alí o la de la falla
Arrancapins con su gigante.
Por supuesto, todo esto promovido por las asociaciones declaradamente "valencianistas" que no dudan en atribuirse la autoría, en la contraportada del panfleto escrito en perfecto barceloní, y distribuido al público asistente durante la manifestación segundorrepublicana del pasado domingo 12 de enero de 2025.
Señoras disfrazadas de la bandera segundorrepublicana aconstitucional y jaleadas por un coche que hace ostentación republicana, sobreactuando
Obviamente la ceguera selectiva de Eva Salvador no le permite darse cuenta de que el resto de actividades han sido políticamente asépticas mientras que la suya viene a aprovecharse de un pueblo dolorido todavía por la tragedia, para realizar un pasacalles absolutamente politizado por la extrema izquierda en un pueblo de Alfafar que ha votado mayoritariamente al centro izquierda del PP.
Tal vez sea esa, precisamente, la causa por la cual, han sido adoptados estos carnavales zurdos, con emoción y entusiasmo, por parte del gobierno nacionalista-socialista burgués catalán de CatarRoja.
Llegados a este punto, no se si deberíamos hablar de esta fiesta como de una TRADICIÓN valenciana o como de una TRAICIÓN. A no ser que lo que se pretenda, por parte de todas las asociaciones responsables de este evento, entre las cuales incluyo al Excelentísimo Ayuntamiento de Catarroja, sea la sustitución directa de la verdadera tradición valenciana por otra ajena al sentimiento del pueblo al que dicen servir. ¿O son otros los amos y el pueblo al que realmente sirven?








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