No hace muchos meses, hubo un acto de genuflexión servil de nuestros representantes ante los amos de nuestro dinero. Sí, porque el dinero es tuyo, pero lo gestionan ellos, en tu nombre. A la sazón, la ministra de Vivienda y Agencia Urbana, Isabel Rodríguez, la suma sacerdotisa de los ecocreyentes en el cambio climático antropogénico.
El alcalde de Utiel, el Sr. Ricardo Gabaldón, del PP, en representación del resto de autoridades presentes, aceptaba gustoso la sumisión a las directrices de la agenda 2030, como converso reciente al credo globalista. Y así, dando lametazos a quienes les iban a dar algunas migajas, sobreactuó afirmando públicamente que "actos como el de hoy, con una agenda urbana que tenemos que implantar para perfeccionar en nuestras ciudades" en un intento pueril de alcanzar a los fondos europeos utilizando como coartada que "lo que nos ha pasado no vuelva a pasar". Este es el miserable precio que ha puesto, en nuestro nombre, a nuestra libertad. Quien se supone debería estar a nuestro servicio, nos vende como mercancía. Por cierto, esta puntada no podía ser dada sin el hilo de la promoción impostada de Diana Morant, quien siguió desarrollando su campaña electoral por Valencia chupando notoriedad agregándose al acto. Un tiburona que no tardó en llegar a las aguas valencianas en cuanto olió la carnaza política de Mazón. Véase la foto chupando cámara al lado de la otra ministra en un acto institucional, mangoneado con fines electorales y partidistas, en el que no pintaba nada.
Se resalta la sonrisa complaciente de otra tiburona que está a la derecha, en primera fila, que tras ser golpeada por la virulencia de estas aguas, ya se está buscando otros ecosistemas con más nutrientes en los que medrar cuando se le acabe el chollo en Catarroja en 2027. Siempre en el centro de todas las fotos y siempre de frente y sonriente.
Sonrisa cómplice que muestra la aceptación sumisa de la agenda que se nos va a imponer a la trágala.
Detalle de la diosa madre Isabel Rodríguez, quien tiene a su derecha a la hija Diana Morant y a su izquierda -nunca mejor dicho- a la otra zurda, la alcaldesa Lorena Silvent
Vean ustedes lo que están haciendo en Catarroja, uno de los pueblos más afectados por la barrancada y díganme qué se ha hecho en concreto para que nada de esto vuelva a suceder: NADA; sostenella y no enmendalla.
Pues bien, como consecuencia de la sumisión servil a aquellos polvos, recientemente hay un interés inusitado por controlarnos tal y como apunta la agenda totalitaria 2030 para encerrarnos dentro de ciudades de 15 minutos a modo de grandes cárceles sin barrotes físicos. Estrategia Smart City lo llaman, y en inglés, para que quede más molón, moderno y te tragues un buen anzuelo con este nuevo cebo. Algunos puntos de esta agenda son interesantes y necesarios pero, como de costumbre, en toda propuesta siempre hay algo emponzoñado o que puede acabar convirtiéndose en una soga al cuello.

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